
Galletas de nata
Galletas de nata de la abuela: cómo se hacían en Galicia
La receta de aprovechamiento de las abuelas gallegas: leche recién ordeñada, hervida, y la nata de la superficie guardada día a día hasta tener para hornear.
Galletas de nata
Antes de comprarse en paquete, se hacían con la nata que flotaba sobre la leche hervida. Una receta de aprovechamiento que en Galicia se convirtió en el dulce de casa.

En muchas casas gallegas la leche no venía de la tienda: venía de la cuadra. Se ordeñaba, se hervía para que durase y, al enfriarse, dejaba arriba una capa de nata. Esa capa no se tiraba. Se apartaba, se guardaba y, cuando había bastante, se convertía en galletas para los niños.
Por eso la galleta de nata no tiene inventor ni fecha. Tiene casas. Cada familia la hacía a su manera, con la nata que juntaba y con su punto de horno.
Tres ingredientes: nata, azúcar y harina, a veces una pizca de sal. Toda la grasa salía de la nata. Ese es el rasgo que la distingue de una galleta de mantequilla: no hay otra grasa que la de la leche.

El resultado cambiaba de una cocina a otra. En unas casas salían más duras; en otras, más tiernas. Se medía a ojo o por vasos, y la harina era «la que admitiese» la masa.
Galicia es tierra de vacas y de leche: hoy produce en torno al 41 % de la leche de vaca de España. En una casa con vacas siempre había leche que hervir y nata que aprovechar. En casi toda la Galicia rural, y mucho en la comarca de Ferrol, las galletas de nata formaban parte de la infancia.

No son exclusivas de aquí. En otras zonas lecheras, y también en Portugal y Brasil, se hacen galletas parecidas con la nata de la leche hervida. Pero en Galicia se convirtieron en un dulce de casa muy reconocible.
En 1952 un decreto ordenó crear centrales lecheras en las ciudades. En las décadas siguientes, la leche tratada y envasada llegó a casi todos los hogares. Ya no hacía falta hervirla, y sin leche hervida no había capa de nata que guardar.
En los últimos años la galleta de nata ha vuelto: pequeños obradores gallegos la han recuperado con nata de mucha grasa y pocos ingredientes. Y en muchas cocinas se vuelve a hacer como antes.

«Ni mantequilla ni aceite: solo nata, azúcar y harina.»
Para leer

Galletas de nata
La receta de aprovechamiento de las abuelas gallegas: leche recién ordeñada, hervida, y la nata de la superficie guardada día a día hasta tener para hornear.

Galletas de nata
Qué significa que una galleta o una nata sean ecológicas, quién lo certifica en Galicia y por qué ecológico no es lo mismo que gallego, artesano o sin aditivos.

Galletas de nata
El País Vasco, El Bierzo, Portugal, Brasil y México también tienen galletas o dulces de nata. Qué está documentado en cada sitio y qué no se puede afirmar.

Galletas de nata
Por qué muchas «galletas de nata» llevan mantequilla, qué cambia en el sabor y la textura, y cómo reconocer una galleta de nata de verdad.

Galletas de nata
Qué está documentado sobre el origen de la galleta de nata, qué no se ha podido probar todavía y dónde seguir buscando: una historia con sus fuentes y sus huecos.

Galletas de nata
Cómo pasó la leche gallega de ordeñarse y hervirse en casa a llegar envasada, y por qué ese cambio casi hizo desaparecer la galleta de nata.

Galletas de nata
Qué llevan, qué nata usar, por qué a veces saben a mantequilla, si son solo gallegas y cómo se guardan: respuestas cortas a las dudas más comunes.

Historias de casa
En Galicia, casi cada familia tiene su manera de hacerlas: la nata que se juntaba, el vaso que servía de medida, la lata donde se guardaban. Si tu madre o tu abuela las hacía, esa historia también es parte de esta.
Cuéntala →