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Galletas de nata

Galletas de nata ecológicas: qué garantiza el sello

Qué significa que una galleta o una nata sean ecológicas, quién lo certifica en Galicia y por qué ecológico no es lo mismo que gallego, artesano o sin aditivos.

Publicado el 3 min de lectura

Galletas de nata en una cesta de mimbre forrada con papel

Que una galleta de nata sea ecológica no dice nada de cuánta grasa tiene su nata ni de cómo está hecha. Dice que sus ingredientes se producen y se controlan según la normativa europea de producción ecológica.

Qué exige el sello

Para que un alimento elaborado, como una galleta, se venda como ecológico, al menos el 95 % de sus ingredientes agrarios, en peso, deben ser ecológicos, y el fabricante debe cumplir el resto de requisitos y pasar controles. No basta con usar un ingrediente ecológico.

En Galicia, la certificación y el control de los operadores ecológicos los gestiona el CRAEGA, el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia. Para saber si un producto concreto es ecológico, hay que fijarse en su sello y su certificado.

Ecológico no es lo mismo que…

  • Gallego. Una nata puede ser gallega y convencional, o ecológica y de otra zona.
  • Artesano. Ecológico habla de cómo se producen los ingredientes, no de cómo se elabora la galleta.
  • Sin aditivos. La normativa ecológica permite algunos aditivos y coadyuvantes concretos.
  • Más saludable. El sello no es una declaración de salud.
  • Más grasa. La concentración de la nata es otra cosa: la indica su porcentaje de materia grasa.

Qué mirar

Si buscas una galleta de nata ecológica, comprueba el sello en el envase y la lista de ingredientes. Para saber si es una galleta de nata tradicional, mira además que la nata sea la única grasa: tienes la explicación en qué caracteriza a una galleta de nata auténtica.

Quién lo controla

El sello ecológico no lo pone el fabricante por su cuenta. Cada operador, desde la granja hasta el obrador, tiene que estar inscrito y pasar controles. En Galicia lo hace el CRAEGA. Por eso el logotipo ecológico europeo va acompañado del código del organismo de control: es lo que permite saber quién lo ha certificado.

Si un envase dice «natural», «casero» o «de granja» pero no lleva el sello, no es un producto ecológico certificado. Puede ser un buen producto, pero esas palabras no garantizan lo mismo.

La nata ecológica

Una nata ecológica cumple las mismas normas de calidad que cualquier otra. Su porcentaje de materia grasa se lee igual en la etiqueta y significa lo mismo. Una nata ecológica del 35 % tiene la misma grasa que una nata convencional del 35 %.

Para la galleta de nata, el dato que más cambia el resultado sigue siendo la materia grasa. El sello habla de cómo se ha producido la leche, no de cuánta grasa tiene la nata. Tienes la explicación en cómo leer la etiqueta de una nata.

Ecológica y tradicional no son lo mismo

Una galleta puede ser ecológica y llevar mantequilla, huevo o levadura. Y una galleta de tres ingredientes puede no ser ecológica. Son dos preguntas distintas:

  • ¿Es ecológica? Míralo en el sello.
  • ¿Es la galleta de nata tradicional? Míralo en los ingredientes: nata, azúcar y harina, y la nata como única grasa.

Si las haces en casa

En la receta típica puedes usar harina de trigo y azúcar moreno de caña ecológicos, si los tienes. No es imprescindible para que salgan bien. Lo que más se nota en el resultado es la nata: elige la más grasa que encuentres, ecológica o no.

Preguntas rápidas

  • ¿Una galleta ecológica es más sana? El sello no es una declaración de salud. Habla de cómo se producen los ingredientes.
  • ¿Ecológica quiere decir gallega? No. El origen se indica aparte.
  • ¿Ecológica quiere decir artesana? No. Una galleta ecológica puede hacerse en una fábrica grande, y una artesana puede no ser ecológica.

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