
Recetas
Tipos de galletas de nata: las cinco familias de recetas
Con tres ingredientes, con yema, con levadura, finas de las abuelas o sin lactosa: qué cambia en cada familia de galletas de nata y cuál es la tradicional.
Recetas caseras
Un vaso de nata, uno de azúcar y la harina que admita. Las recetas de siempre, pasadas a gramos y probadas en un horno de casa.

Las recetas de galletas de nata casi nunca estaban escritas. Se aprendían mirando: cuánta nata había juntado la semana, cuánto azúcar pedía, cuándo la masa dejaba de pegarse a las manos. Se medía por vasos y el resto lo decían las manos.
Por eso hay tantas versiones como casas. Y ninguna es falsa: cada una es la de su familia.
La base es siempre la misma: nata, azúcar y harina, con una pizca de sal. La masa se amasa lo justo, se enfría, se reparte en porciones y va al horno hasta que los bordes empiezan a dorarse.

Con el tiempo aparecieron otras familias de recetas: con yema, con huevo y levadura, finas y recortadas o sin lactosa. Cada una da una galleta distinta. La tradicional sigue siendo la más sencilla, y en ella la nata lo decide todo: cuanta más grasa tiene, más se acerca a la galleta de siempre.
Un vaso no mide lo mismo en todas las cocinas. Pasar la receta a gramos permite que salga igual cada vez y que puedas comparar: si cambias la nata, sabrás que lo que ha cambiado es la nata.
Las recetas de esta sección se publican cuando se han probado enteras en un horno doméstico, con cantidades, tiempos y rendimiento reales.
«Un vaso de nata, uno de azúcar y la harina que admita la masa.»
Para leer

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Historias de casa
En Galicia, casi cada familia tiene su manera de hacerlas: la nata que se juntaba, el vaso que servía de medida, la lata donde se guardaban. Si tu madre o tu abuela las hacía, esa historia también es parte de esta.
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