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Recetas caseras

Qué necesitas para hacer galletas de nata en casa: utensilios básicos

Báscula, bol, rodillo, cortapastas, papel de horno, rejilla y lata: para qué sirve cada utensilio al hacer galletas de nata y cómo arreglarte sin él.

Publicado el 3 min de lecturaCon niños

Galletas de nata recién horneadas enfriándose en una rejilla

Para hacer galletas de nata no hace falta una cocina profesional. Las abuelas las hacían con un bol, un vaso y el horno de casa. Pero algunos utensilios hacen el trabajo más fácil y el resultado más regular.

Esta es la lista básica, con lo que aporta cada cosa y cómo arreglarte si no la tienes.

Báscula de cocina

Es el utensilio que más cambia el resultado. Con báscula, la receta sale igual cada vez: la misma nata, el mismo azúcar, la misma harina. Sin ella, dependes del vaso y de la mano.

Sin báscula: usa siempre el mismo vaso y llénalo de la misma manera. Mejor aún, pesa una vez cada ingrediente en ese vaso, apúntalo y ya tendrás tu propia tabla. Lo explica cómo leer una receta antigua.

Bol grande

Un bol amplio permite mezclar sin que la harina salga volando. Mejor de cristal, cerámica o acero: son fáciles de limpiar y no guardan olores.

Sin bol: cualquier recipiente hondo sirve. Si cocinas con niños, cuanto más grande, menos se mancha la mesa.

Cuchara de madera o espátula

Para mezclar la nata con el azúcar y empezar a incorporar la harina. Después, la masa se termina con las manos.

Film o papel para envolver la masa

La masa reposa en frío antes de estirarla. Envuelta, no se seca ni coge olores de la nevera.

Sin film: un recipiente con tapa o un plato boca abajo sobre el bol.

Rodillo

Para estirar la masa con un grosor parecido en toda la plancha. Es importante: si unas galletas quedan más finas que otras, se hacen antes y se queman.

Sin rodillo: una botella de vidrio limpia y seca hace el mismo trabajo. O haz bolitas y aplástalas con la palma o con un tenedor.

Cortapastas o un vaso

Los cortapastas dan formas: círculos, estrellas, corazones. Un vaso con el borde fino corta círculos perfectos, como lo hacían muchas abuelas.

Truco: pasa el borde del cortapastas o del vaso por un poco de harina antes de cada corte para que no se pegue.

Bandeja y papel de horno

El papel evita que las galletas se peguen y facilita sacarlas. Si tu horno tiene varias bandejas, usa una cada vez para que todas se hagan igual.

Sin papel de horno: una lámina de silicona reutilizable, o la bandeja ligeramente untada.

Rejilla

Imprescindible y muchas veces olvidada. Las galletas recién hechas siguen cociéndose con el calor de la bandeja. En la rejilla se enfrían por arriba y por abajo y quedan más crujientes.

Sin rejilla: la rejilla del propio horno, una vez fría, o cualquier superficie que deje pasar el aire.

Lata o tarro

Para guardarlas cuando estén completamente frías. La lata es la tradicional y protege de la luz y de los golpes; el tarro de cristal cierra bien y deja ver las galletas.

Termómetro de horno (opcional)

No es imprescindible, pero ayuda a conocer tu horno. Muchos hornos domésticos no calientan exactamente a la temperatura que marcan. Un termómetro barato colgado en la rejilla te dice la verdad. Tienes más claves en conoce tu horno para hornear galletas.

Para cocinar con niños

Si los niños participan, añade a la lista delantales, un mantel que se pueda manchar y moldes de formas sencillas. Ideas en galletas de nata para hacer con niños.

Resumen

  • Imprescindibles: bol, báscula o vaso fijo, bandeja con papel, rejilla.
  • Muy útiles: rodillo, cortapastas, film para la masa.
  • Para guardar: lata o tarro que cierre.
  • Opcional: termómetro de horno.

Con eso tienes todo lo necesario. El resto lo pone la nata. La receta está en cómo hacer galletas de nata caseras.

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